Sabes programar. Llevas tiempo haciendo que las cosas funcionen, entregando proyectos y resolviendo tickets. Pero, en el fondo, hay algo que no te deja dormir tranquilo: tu código se siente frágil.
Te piden un cambio pequeño en una funcionalidad y tiemblas.
Sabes que tocar ese archivo de 1.500 líneas puede significar trabajar después de hora.
Resuelves problemas a base de if/else y funciones globales. Funciona, sí, pero sabes que no es elegante ni mucho menos profesional.
Sabes de la existencia de Symfony y Laravel, hiciste alguna prueba por acá y por allá pero no terminas de entender por qué las cosas se hacen así, qué es realmente un Service, o por qué la Inyección de Dependencias es tan importante.
Sabes que deberías testear, pero tu código está tan acoplado que escribir un test parece una quimera.
No es que te falte talento, te falta estructura.
Muchos desarrolladores pasan años en este estado de «Junior Seniority». El problema es que aprendimos PHP de forma autodidacta o resolviendo urgencias, saltándonos los pilares que permiten que el software crezca sin convertirse en una pesadilla.
Algunos recursos que pueden ayudarte a decidir tus próximos pasos: